Primero que nada, aclarar que el merengue es una espuma formada al batir claras de huevo y azúcar, aplicándole en ocasiones calor. Asimismo, existen tres tipos de merengues básicos: el francés, el italiano y el suizo. Las cantidades de claras y azúcar varían según la receta, así como la textura que darán cada una de ellas. Así, el merengue se puede consumir crudo o cocinado, en cuyo caso le dará un toque crujiente.

Primero, merengue francés:

El merengue francés es el más sencillo de hacer, también conocido como merengue básico. Se realiza batiendo las claras (sin cocinar) y una vez ha tomado consistencia ir añadiendo el azúcar. Luego se puede escudillar en bandejas y cocinar en el horno, con él obtendrás una textura más blanda que los otros tipos de merengues. Si prefieres dejarlo en su versión cruda para utilizar en algún postre, debes saber que no suele durar más de un par de horas montado.

Tipos de merengues

Segundo, merengue italiano:

Para preparar el merengue italiano debe realizarse primero un almíbar a punto de bola floja (118ºC), luego con las claras empezando a montar, vertemos el almíbar en forma de hilo aún caliente. Así conseguimos que las claras se cocinen ligeramente y se mantengan firmes durante más tiempo. Como resultado obtendremos un merengue más duro que el francés, y también más brillante, es perfecto para decorar tartas, utilizar en mousses, etc.

Tipos de merengues

Tercero, merengue suizo:

Para empezar este tipo de merengue, ponemos las claras de huevo con el azúcar en un bol al baño María, calentamos hasta que la mezcla llegue a 50ºC batiendo con una varilla, luego procedemos a montar el merengue. Igualmente, con esta técnica conseguimos un merengue firme y brillante, perfecto para rellenar tartas, tartaletas, etc.

Tipos de merengues

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